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February 3, 2026Raspberry Pi 5: Guía para instalar un SSD NVMe PCIe
La Raspberry Pi 5 ha llegado para revolucionar el mundo de la computación de placa única, ofreciendo un rendimiento que rivaliza con el de muchos ordenadores de sobremesa de entrada. Sin embargo, su principal cuello de botella sigue siendo el almacenamiento: la tarjeta microSD. Afortunadamente, gracias a su nuevo puerto PCIe, ahora podemos desatar todo su potencial instalando un disco de estado sólido (SSD) NVMe. Esta guía te llevará paso a paso a través de todo el proceso, convirtiendo tu Pi en una máquina increíblemente rápida y fiable.
¿Por qué instalar un SSD NVMe en tu Raspberry Pi 5?
Si todavía te preguntas si merece la pena, aquí tienes las ventajas clave que transformarán por completo tu experiencia de usuario:
- Velocidad de Vértigo: Un SSD NVMe puede alcanzar velocidades de lectura/escritura de más de 800 MB/s en la Raspberry Pi 5, mientras que una tarjeta microSD de alta gama rara vez supera los 80-90 MB/s. Esto significa que el sistema operativo, las aplicaciones y los archivos se abren de forma casi instantánea.
- Fiabilidad Superior: Las tarjetas microSD están diseñadas para almacenamiento fotográfico, no para las constantes operaciones de lectura y escritura de un sistema operativo. Los SSDs, en cambio, están construidos para esta carga de trabajo, lo que reduce drásticamente el riesgo de corrupción de datos y fallos del sistema.
- Mayor Capacidad de Almacenamiento: Mientras que las microSD de gran capacidad son caras, los SSDs NVMe ofrecen una excelente relación capacidad/precio, permitiéndote almacenar proyectos mucho más grandes, bases de datos o colecciones multimedia sin preocuparte por el espacio.
- Arranques y Cargas Instantáneos: Olvídate de las largas esperas al encender tu Pi. Con un SSD NVMe, el sistema arrancará en segundos y las aplicaciones pesadas como servidores web, bases de datos o entornos de desarrollo se cargarán notablemente más rápido.
Hardware Necesario: Tu Lista de Componentes
Antes de empezar, asegúrate de tener todo lo necesario. La elección correcta del hardware es fundamental para una instalación sin problemas.
- Raspberry Pi 5: El cerebro de la operación.
- SSD NVMe M.2: Asegúrate de que sea compatible con tu HAT. Los formatos más comunes son 2230, 2242 y 2280. No necesitas el más rápido del mercado, un modelo de Gen3 es más que suficiente.
- HAT o Base PCIe para NVMe: Este es el adaptador que conecta el SSD al puerto PCIe de la Pi. Algunas opciones populares son la Pimoroni NVMe Base o la gama HatDrive! de Pineberry Pi.
- Fuente de alimentación oficial de 5V/5A: Imprescindible. El SSD NVMe consume energía adicional y una fuente de menor amperaje provocará inestabilidad en el sistema.
- Tarjeta microSD: La necesitaremos para la configuración inicial del sistema operativo antes de clonarlo al SSD.
Guía de Instalación Paso a Paso
Con todos los componentes listos, es hora de ponerse manos a la obra. Sigue estos pasos cuidadosamente.
Paso 1: Montaje Físico del Hardware
Primero, ensamblamos las piezas. Con la Raspberry Pi desconectada de la corriente, instala el SSD NVMe en la ranura M.2 de tu HAT PCIe y fíjalo con el tornillo correspondiente. A continuación, conecta el cable plano FPC (Flexible Printed Circuit) al conector del HAT y al puerto PCIe de la Raspberry Pi 5. Este puerto se encuentra entre el conector de la cámara/pantalla y el puerto Ethernet. Asegúrate de que el conector esté bien insertado y cerrado.
Paso 2: Actualización del Sistema y Firmware
Inserta la tarjeta microSD con Raspberry Pi OS, conecta los periféricos y enciende tu Pi. Abre una terminal y ejecuta los siguientes comandos para asegurarte de que todo el software y el firmware estén actualizados. Esto es crucial para la compatibilidad con PCIe.
sudo apt update
sudo apt full-upgrade
sudo rpi-eeprom-update -d -a
sudo reboot
El último comando reiniciará tu Raspberry Pi para aplicar las actualizaciones del firmware.
Paso 3: Habilitar el Puerto PCIe
Por defecto, el puerto PCIe está desactivado. Para habilitarlo, debemos editar el archivo de configuración del sistema. Abre una terminal y escribe:
sudo nano /boot/firmware/config.txt
Navega hasta el final del archivo y añade la siguiente línea para habilitar el puerto en modo Gen2, que es la opción más estable:
dtparam=pciex1
Si buscas el máximo rendimiento y tu HAT lo soporta, puedes probar a forzar el modo Gen3 añadiendo esta línea en su lugar. Ten en cuenta que puede generar más calor:
dtparam=pciex1_gen=3
Guarda los cambios (Ctrl+O, Enter) y cierra el editor (Ctrl+X). Reinicia de nuevo con sudo reboot.
Paso 4: Clonar tu Sistema Operativo al SSD NVMe
Una vez reiniciada, tu Pi debería detectar el SSD. Ahora vamos a copiar todo el sistema de la tarjeta microSD al nuevo disco. La forma más sencilla es usar la herramienta “SD Card Copier” incluida en Raspberry Pi OS.
- Ve a Menú -> Accesorios -> SD Card Copier.
- En el campo “Copy From Device”, selecciona tu tarjeta microSD (normalmente
/dev/mmcblk0). - En el campo “Copy To Device”, selecciona tu nuevo SSD NVMe (aparecerá como
/dev/nvme0n1). - Haz clic en “Start” y espera a que el proceso finalice. Puede tardar varios minutos.
Paso 5: Configurar el Orden de Arranque
Ya tenemos el sistema en el SSD, pero necesitamos decirle a la Raspberry Pi que arranque desde él en lugar de la tarjeta microSD. De nuevo, en la terminal, ejecuta:
sudo raspi-config
- Navega a
6 Advanced Options. - Selecciona
A4 Boot Order. - Elige la opción
B1 NVMe/SSD Boot. Esto dará prioridad al arranque desde el dispositivo PCIe. - Sal del menú de configuración y, cuando te pregunte si quieres reiniciar, selecciona “Sí”.
Paso 6: Verificación Final y ¡A Disfrutar!
Tu Raspberry Pi se reiniciará. Si todo ha ido bien, ahora estará arrancando desde el rapidísimo SSD NVMe. Para confirmarlo, puedes incluso retirar la tarjeta microSD. Una vez que el sistema haya cargado, abre una terminal y ejecuta el comando lsblk. Deberías ver que la partición raíz (/) está montada en nvme0n1p2, lo que confirma que el sistema operativo se está ejecutando desde el SSD.
Conclusión: Una Raspberry Pi 5 con Superpoderes
¡Felicidades! Has completado una de las mejoras más significativas que puedes hacerle a tu Raspberry Pi 5. La diferencia en el uso diario es asombrosa: la interfaz es más fluida, las aplicaciones se abren al instante y la estabilidad general del sistema mejora considerablemente. Ya sea que la uses como un ordenador de escritorio, un servidor doméstico, un centro multimedia o para proyectos de desarrollo complejos, tu Raspberry Pi 5 ahora funciona a su máximo potencial, libre de las limitaciones del almacenamiento tradicional.


