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February 4, 2026Raspberry Pi 5 Active Cooler: Prueba de rendimiento térmico
La llegada de la Raspberry Pi 5 ha supuesto un salto de gigante en términos de rendimiento. Con su nuevo procesador ARM Cortex-A76 de cuatro núcleos a 2.4 GHz, esta pequeña placa promete una potencia entre dos y tres veces superior a su predecesora. Sin embargo, como dice el famoso dicho, un gran poder conlleva… una gran generación de calor. Aquí es donde entra en juego el accesorio oficial: el Raspberry Pi 5 Active Cooler. ¿Es realmente necesario? ¿Consigue mantener a raya las temperaturas y evitar el temido thermal throttling? Lo hemos puesto a prueba para darte todas las respuestas.
¿Por qué la Raspberry Pi 5 necesita una buena refrigeración?
A diferencia de sus antecesoras, la Raspberry Pi 5 concentra una cantidad de potencia de procesamiento mucho mayor en un espacio similar. El chip BCM2712 es una bestia computacional, pero al ejecutar tareas intensivas, su temperatura puede dispararse rápidamente.
Cuando un procesador alcanza una temperatura crítica (generalmente alrededor de los 85°C), activa un mecanismo de autoprotección llamado thermal throttling. Este sistema reduce drásticamente la frecuencia de reloj de la CPU para bajar la temperatura y evitar daños permanentes. El resultado es una caída abrupta y notable del rendimiento. En resumen, sin una refrigeración adecuada, no estarás aprovechando ni de lejos todo el potencial que has pagado.
Presentando el Active Cooler: La solución oficial
La Fundación Raspberry Pi, consciente de este desafío térmico, lanzó junto a la placa su propia solución de refrigeración: el Active Cooler. No es un simple ventilador; es un sistema diseñado a medida que combina un disipador de aluminio y un ventilador de tipo blower controlado por PWM (Modulación por ancho de pulsos).
Características clave del Active Cooler:
- Disipador de aluminio: Cubre toda la superficie del procesador para una máxima transferencia de calor.
- Ventilador radial (blower): Impulsa el aire a través de las aletas del disipador, expulsando el calor de forma eficiente.
- Conexión dedicada: Se conecta directamente al puerto de ventilador de 4 pines de la Pi 5, permitiendo un control inteligente de la velocidad según la temperatura de la CPU.
- Instalación sencilla: Se fija a la placa mediante dos puntos de anclaje de plástico, sin necesidad de tornillos ni adhesivos térmicos complicados (ya viene con una almohadilla térmica preaplicada).
Metodología de la Prueba: Poniendo el Active Cooler al límite
Para obtener datos fiables y comparables, hemos diseñado una serie de pruebas controladas que simulan diferentes escenarios de uso, desde el reposo hasta la carga máxima sostenida.
Hardware y Software Utilizado
- Placa: Raspberry Pi 5 (8GB RAM)
- Sistema Operativo: Raspberry Pi OS (64-bit) con kernel Linux 6.1
- Herramienta de estrés: `stress-ng` para llevar la CPU al 100% de su capacidad.
- Monitorización: `vcgencmd measure_temp` y `vcgencmd measure_clock arm` para registrar la temperatura y la frecuencia de la CPU en tiempo real.
Escenarios de Prueba
Hemos realizado las mediciones en dos configuraciones diferentes: 1) Raspberry Pi 5 sin ninguna refrigeración y 2) Raspberry Pi 5 con el Active Cooler oficial instalado. Para cada configuración, medimos:
- Temperatura en reposo (Idle): Después de 10 minutos con el sistema encendido sin ninguna tarea activa.
- Temperatura bajo carga máxima: Durante una prueba de estrés de 15 minutos con `stress-ng –cpu 4`.
Resultados de la Prueba: Los números hablan por sí solos
Aquí es donde vemos la increíble diferencia que marca una refrigeración adecuada. Los resultados son, como poco, reveladores.
Escenario 1: Raspberry Pi 5 SIN refrigeración
Al dejar la placa “al desnudo”, los resultados fueron los esperados. En reposo, la temperatura se estabilizó en unos 52°C, una cifra ya considerable. Pero la verdadera prueba de fuego llegó con el test de estrés.
En menos de 60 segundos bajo carga máxima, la temperatura se disparó hasta alcanzar el umbral de los 85°C. Inmediatamente, el sistema activó el thermal throttling. La frecuencia de la CPU, que debería mantenerse en 2.4 GHz, se desplomó, oscilando alrededor de 1.5 GHz para poder mantener la temperatura bajo control. Se perdió casi un 40% del rendimiento nominal.
Conclusión del escenario 1: Usar la Raspberry Pi 5 para tareas intensivas sin refrigeración es inviable. El rendimiento se ve severamente limitado.
Escenario 2: Raspberry Pi 5 CON el Active Cooler
Instalamos el Active Cooler y repetimos exactamente las mismas pruebas. La diferencia fue abismal desde el primer momento.
- Temperatura en reposo (Idle): Con el Active Cooler, la temperatura en reposo se mantuvo en unos frescos 39°C. ¡Una reducción de 13°C respecto a no tener nada!
- Temperatura bajo carga máxima: Sometimos la Pi 5 a los mismos 15 minutos de estrés al 100%. El ventilador se activó de forma progresiva y silenciosa. La temperatura subió, sí, pero nunca superó los 61°C. Se mantuvo estable en ese rango durante toda la prueba.
Lo más importante: la frecuencia de la CPU se mantuvo clavada en su máximo de 2.4 GHz durante los 15 minutos completos. No hubo ni rastro de thermal throttling. El rendimiento fue máximo y constante.
Análisis: ¿Merece la pena el Active Cooler?
Viendo los datos, la respuesta es un rotundo sí. No es solo que mantenga la placa más fría, es que desbloquea el verdadero rendimiento de la Raspberry Pi 5. Sin él, la placa es incapaz de sostener su velocidad máxima durante tareas exigentes como compilar código, ejecutar emuladores, transcodificar vídeo o correr un servidor web con alto tráfico.
El Active Cooler convierte a la Raspberry Pi 5 de un dispositivo potente “a ratos” en una máquina con un rendimiento sostenido y fiable, capaz de competir con mini-PCs de entrada de gama.
Conclusión: Una compra casi obligatoria para exprimir tu Pi 5
Nuestra prueba de rendimiento térmico no deja lugar a dudas: el Raspberry Pi 5 Active Cooler no es un simple accesorio opcional, sino un componente esencial para cualquier usuario que quiera ir más allá de las tareas más básicas. Por un precio muy asequible, garantiza que tu inversión en la nueva Pi 5 rinda al 100% de su capacidad, eliminando por completo el cuello de botella del thermal throttling.
Si estás pensando en comprar una Raspberry Pi 5, añade el Active Cooler a tu cesta sin pensarlo dos veces. Tu placa te lo agradecerá con un rendimiento estable, fresco y, sobre todo, máximo.


