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February 5, 2026MacBook Air M2 256GB: ¿Por qué su SSD es más lento?
El lanzamiento del MacBook Air con el chip M2 de Apple generó una ola de expectación. Un nuevo diseño, una pantalla más brillante y, por supuesto, la promesa de un rendimiento superior. Sin embargo, poco después de su llegada al mercado, una controversia comenzó a ganar fuerza entre los expertos y usuarios más técnicos: el SSD del modelo base de 256GB es significativamente más lento que su predecesor, el MacBook Air M1. ¿Es un defecto? ¿Un error? La respuesta es más sencilla y tiene que ver con una decisión de diseño interno.
Si estás pensando en comprar el modelo de entrada del MacBook Air M2, es crucial que entiendas qué significa esta diferencia de velocidad y, sobre todo, cómo podría afectarte en tu día a día. Aquí desglosamos el misterio de los chips NAND y te damos todas las claves.
El origen del “problema”: Un cambio de diseño sutil pero impactante
Para entender por qué el SSD del nuevo modelo es más lento, primero debemos mirar cómo estaba construido su antecesor. La velocidad de un SSD no solo depende de la calidad de la memoria, sino también de su arquitectura.
El modelo anterior: MacBook Air M1 y su configuración de SSD
El MacBook Air M1 de 256GB lograba sus impresionantes velocidades gracias a una configuración de almacenamiento inteligente. En su placa base, Apple utilizaba dos chips de memoria NAND de 128GB cada uno. Al funcionar en paralelo, el sistema podía leer y escribir datos en ambos chips simultáneamente, como si fuera una autopista de dos carriles. Esto duplica el ancho de banda efectivo, permitiendo transferencias de archivos mucho más rápidas.
El nuevo MacBook Air M2: Un único chip NAND de 256GB
Con la llegada del MacBook Air M2 de 256GB, Apple cambió esta configuración. En lugar de usar dos chips de 128GB, optó por instalar un único chip NAND de 256GB. Aunque este chip es más denso y moderno, la arquitectura cambia por completo. Ahora, el sistema solo tiene un “carril” para leer y escribir datos. Como resultado, el ancho de banda teórico se reduce a la mitad.
Esta decisión, probablemente motivada por la optimización de la cadena de suministro o la reducción de costes, es la única responsable de la caída en el rendimiento del almacenamiento en el modelo base. Es importante destacar que los modelos de MacBook Air M2 con 512GB o más capacidad sí utilizan múltiples chips (por ejemplo, dos de 256GB), por lo que no solo ofrecen más espacio, sino que también recuperan las altas velocidades de transferencia.
¿Cómo se traduce esto en el mundo real? Pruebas y benchmarks
Las pruebas sintéticas, como las realizadas con la popular herramienta Blackmagic Disk Speed Test, no dejan lugar a dudas. Mientras que el MacBook Air M1 de 256GB alcanzaba velocidades de lectura y escritura cercanas a los 2900 MB/s y 2200 MB/s respectivamente, el nuevo MacBook Air M2 de 256GB se queda en cifras que rondan los 1450 MB/s en ambos casos. Esto representa una caída de rendimiento de entre el 30% y el 50%.
Ahora, la pregunta clave: ¿notarás esta diferencia? La respuesta depende enteramente de tu perfil de usuario y de las tareas que realices.
¿A quién le afecta realmente esta menor velocidad del SSD?
Aunque una reducción del 50% en el papel suena alarmante, la realidad es que para una gran mayoría de usuarios, el impacto será imperceptible. El SSD del Air M2 base sigue siendo increíblemente rápido en comparación con los discos duros tradicionales o los SSD SATA más antiguos.
Usuarios que NO notarán la diferencia
Si tu uso del ordenador se centra en las siguientes tareas, puedes estar tranquilo. La velocidad del SSD del modelo base es más que suficiente y no supondrá un cuello de botella:
- Navegación web y ofimática: Consultar correo, navegar con múltiples pestañas, escribir documentos en Pages o Word y usar hojas de cálculo en Numbers o Excel.
- Consumo de contenido: Ver series en Netflix, vídeos en YouTube o escuchar música en Spotify.
- Videollamadas y comunicación: Usar FaceTime, Zoom o Slack.
- Edición de fotos ligera: Organizar y realizar ajustes básicos en la app Fotos o usar editores sencillos.
- Programación básica: Escribir código en proyectos que no requieran la compilación de archivos masivos.
Usuarios que SÍ deberían considerar el modelo de 512GB
Por otro lado, si eres un profesional o un entusiasta cuyo flujo de trabajo depende del manejo constante de archivos pesados, la diferencia de velocidad sí puede ser un factor limitante. Deberías plantearte seriamente la inversión en el modelo de 512GB si te identificas con alguno de estos perfiles:
- Editores de vídeo: Si trabajas con proyectos en 4K o superior, la importación de material, la creación de proxies y la exportación final se verán ralentizadas.
- Fotógrafos profesionales: Al importar cientos de fotos en formato RAW o al trabajar con catálogos masivos en Lightroom o Capture One, la velocidad del disco es crucial.
- Productores musicales: Cargar librerías de samples pesadas o trabajar con proyectos de audio multipista con muchos efectos puede verse afectado.
- Usuarios avanzados y multitarea intensiva: Aquí entra en juego un concepto clave: la memoria SWAP. Cuando los 8GB de RAM del modelo base se llenan, macOS utiliza una parte del SSD como “memoria virtual” para seguir funcionando. Un SSD más lento significa que este proceso de intercambio (SWAP) también es más lento, lo que puede provocar que el sistema se sienta perezoso al tener muchas aplicaciones pesadas abiertas a la vez.
Conclusión: ¿Es el MacBook Air M2 de 256GB una mala compra?
Rotundamente no. El MacBook Air M2 de 256GB sigue siendo un ordenador portátil excepcional para su público objetivo: estudiantes, profesionales de la ofimática y usuarios domésticos que buscan un equipo potente, ligero y con una autonomía espectacular. Para todas las tareas cotidianas, su rendimiento es sobresaliente y la velocidad del SSD, aunque inferior a la de su hermano mayor, es más que solvente.
Sin embargo, Apple ha creado una segmentación más clara. El modelo de 256GB es la opción de entrada, fantástica para el día a día. Pero si tu trabajo implica mover archivos grandes o llevas la multitarea al extremo, el salto al modelo de 512GB es ahora más recomendable que nunca. No solo obtendrás el doble de almacenamiento, sino que también desbloquearás el verdadero potencial de velocidad del SSD que este increíble equipo puede ofrecer. La decisión final, como siempre, depende de tu flujo de trabajo y tu presupuesto.


